Bitácora de viaje. Encuentro con los hijos y la nieta. Del 26Dic al 29Dic 2018


DIA 1     26 de Diciembre de 2018
Me levanto muy temprano, mi despertador me ha funcionado… y despierto a Omar Enrique (Akike) y Ana Victoria para que se alisten. Hemos pasado la navidad juntos, en Maracay, compartiendo con Clarybel y Omar Miguel… 5am, ciudad silenciosa y oscura. Nadie transita por las calles cuando inicio el recorrido. Vamos caminando por la calle principal de la urbanización Montaña Fresca, cruzamos hacia San Jacinto por un paso vecinal que comunica con un lote de terreno que se encuentra baldío… seguimos caminando hasta llegar al terminal de Buses del Parque San Jacinto. Breve espera, apenas se anuncia el sol cuando llega el bus que nos llevará a La Victoria. 


 Selfie bus Maracay/La Victoria/26Dic2018/5:40am

En el terminal seguimos el recorrido hasta Los Teques. Rodamos internamente en bus hasta La Hoyada de Los Teques y tomamos el bus que va a Caracas, Plaza Venezuela… La ciudad está tranquila. Son las 8am… ya ha pasado la resaca de la navidad, si es que acaso la hubo, y se nota en lo fresca que está la gente. Al llegar entramos al metro rumbo al anexo en Campo Claro… aprovecho la mañana para hacer las últimas diligencias antes de partir. Diana Lucía ya llegó para reunirnos y bajar al aeropuerto en la tarde. Desayunamos todos juntos. La última comida en que compartiremos los cuatro quien sabe hasta cuando. Hacia el mediodía se despiden los chamos. Quedamos Diana Lucía y yo. A las 2pm nos viene a buscar Luis Miguel y Kennalith, quienes nos darán la cola hasta la posada Muévete por Vargas y nos acompañan en el almuerzo con unas cervezas frías. La posada es pequeña pero confortable. El aire acondicionado arrechamente frío. El WiFi arrechamente débil. Pero nos defendemos. Salgo a comprar algo para tener en la habitación. No se consigue mucho. Termino comprando pan dulce y jugos. En la noche estamos viendo la tele y las redes. El concierto de la Gala de Navidad de Operación Triunfo, transmitido por TVE, nos adormece. 

DIA 2     27 de Diciembre 2018

Despertamos de golpe por la llamada desde la recepción. Es para despertarnos. El servicio de transporte nos espera para trasladarnos al aeropuerto. Salimos a las 3:04am y llegamos a las 3:09am. Cinco minutos de exactitud tal como lo ofrecen en el servicio de traslado. El aeropuerto está bastante descongestionado, nada que ver con otros tiempos de largas colas para chequear varios vuelos de diferentes aerolíneas simultáneamente. Nos alcanza una sobrina y ahijada, Verónica Ehrmann y su novio… se chequean en el mismo vuelo pero ellos conectaran en panamá hacia Colombia, a una boda y recibirán el año nuevo allá. Chequeados vamos directo a la salida de emigración y de allí hasta la puerta de embarque a esperar. En el camino notamos que las mayorías de las tiendas  del Duty Free están cerradas, apenas las que ofrecen desayunos están abiertas. Nos ubicamos en las sillas de espera de nuestro vuelo.


                                       Selfie en la sala de espera, minutos antes del temblor.

Me provoca un café calientico. Voy al cafetín cercano, no hay latte vainilla… termino con un con leche. Regreso a tomarlo en las sillas de espera y la conversación se acentúa con la noticia del momento. Temblor fuerte en Caracas, Maracay y Valencia. El twitter nos informa que la gente salió de sus casas en El Valle y Coche, en Altamira y Los Palos Grandes, en Los Cortijos… desde Maracay, Clarybel me escribe que lo sintió fuerte y ruidoso, que bajaron al estacionamiento a esperar las réplicas. En las redes se multiplica la misma pregunta: Lo sentiste?.. yo lo sentí fuerte… yo sentía que iba para adelante y para atrás… lo sentí duro, fue fuerte, hacía mucho ruido… frases que fuera del contexto suenan a chinazo. Ninguna información oficial. Mientras se conoce los reportes sismológicos desde Colombia y Ecuador o Estados Unidos, los de Funvisis como que estaban dormidos y no lo sintieron ni lo midieron, ni lo informan. Comienza la guerra de los grados: 5.8; 5.2; 4.6… los astrológicos recuerdan que el gobierno caerá después de un terremoto. Fue un terremoto o un temblor??… todos los movimientos telúricos son sismos, que varían de intensidad, que se registra por unos aparatos. La intensidad es una ecuación entre lugar de epicentro y profundidad más el tiempo de duración del fenómeno terrestre y por supuesto la distancia, a mayor distancia se atenúa su intensidad. Estando despierto y de pie, comprando o tomando café, yo no lo sentí. Y me da rabia porque son muy pocos los que he sentido; siempre pasan cuando estoy dormido o no los puedo sentir. Mis frases también son de chinazo, pero no hay otra manera de decirlo. Un sismo con replicas, con epicentros al oeste de Valencia, estado Carabobo nos despiden. Haciéndole seguimiento a las noticias comienzan los llamados a abordar el vuelo. Somos llamados por grupos. Grupo 1, grupo 2, grupo 3, grupo 4. Somos del último grupo y al ingresar notamos que el vuelo va lleno. Viajeros venezolanos, argentinos, chinos mayoritariamente y algún que otro negrito trinitario o parecido. Vuelo de dos horas más o menos hasta el aeropuerto Tocumen en Panamá. Nos ubicamos en unas sillas en el área de espera para pasajeros en tránsito. Nuestra espera es de siete horas… lo tomamos con calma. Al rato me voy a caminar por el dutty free, busco una loción que me pidió Carlos Daniel (Kniel) para Oriana. Ninguna tienda del ramo lo tiene. Los venezolanos la buscan mucho y se nos agotó pero tenemos esta que es mejor… la vendedora hace su tarea y yo la mía. No señorita, es un encargo y debo llevar la que me pidieron, gracias… al regresar al asiento ya se han marchado Verónica y el novio. Quedamos Diana Lucía y yo. El WiFi del aeropuerto es gratuito por media hora. Después hay que pagarlo. En la página web del aeropuerto dicen que dos horas por 3 dólares. Se puede comprar en unas tiendas. Voy a una y me dicen que tienen la oferta de un sim card con internet ilimitado por 24 horas que se puede recargar cada vez que esté en tránsito en el aeropuerto. Otra vendedora que hace la tarea.. No señorita, gracias, solo necesito por dos horas (aunque nos restan unas cinco horas más de espera). Dos horas en 10 dólares… la página web . Como he dejado pendiente algunas diligencias mías en manos de Akike, aproveché de comunicarme con él en la primera media hora gratuita. Pero ya se acabó. Se me ocurre abrir una conexión diferente desde mi laptop… pero no tengo whatsapp en el celular para hacer el link con whatsapp web. Al menos puedo escribir por Facebook Messenger. Aurelena me escribe que no gaste en megas, que ella está haciendo seguimiento del vuelo por el tracking de la aerolínea, que ha estado chequeando hasta el clima, que habrá lluvia y posibilidad de granizo, que seguro la llegada será turbulenta. Además me dice que no que no me preocupe por estar conectados. Eso hago.  Me quedo a medio camino en el seguimiento de la diligencia en Caracas. Solo sé que Akike está pendiente haciendo la diligencia. Ya sin megas me dedico a ordenar información de los productos que me llevo para vender en Argentina. Redactar las ofertas para las redes. A ver pasar la gente. Me recuerdo de la película de Tom Hanks perdido en tránsito de un aeropuerto. Meriendo con pan dulce y jugo comprado el día anterior. Diana Lucía con sándwich que le dejó su prima Verónica. Me fastidio y vuelvo a caminar, voy al baño, me siento en una capillita a agradecer a Dios la vida, los hijos, la familia, la salud, todo lo bueno y lo no tan bueno. Y pido por el éxito para Diana Lucía en la etapa de vida que está por comenzar en un país diferente, con costumbres y formas de vivir diferentes. Es verdad que cortará con la carencia de muchas cosas pero siento que también comenzará a lidiar con otras carencias: sus compañeros de carrera, sus profesores, el Ávila, el calor y el sol del país, nuestra música, nuestros rollo venezolanos, san Antonio de los altos. Como el toma y dame del cambio es seguro en cualquier mudanza, me parece justo pedir que en el balance entre lo que pierde y gana de esta mudanza, salga a favor de ella en el haber. Salgo de la capillita y veo la pantalla de los vuelos. Ya tenemos puerta de salida, falta poco menos de dos horas para salir. Al regresar al asiento le digo a Diana Lucía para mudarnos a las sillas de espera de la puerta de embarque… prefiere esperar, aún hay tiempo… un rato más y nos mudamos. En el área una empleada de Copa anuncia a los pasajeros con destino a Caracas que la puerta de embarque ha sido cambiada para la puerta 4, en lugar de la 8ª donde estamos. Los venezolanos que estaban allí se quejan pero se mudan. Pienso que el agite venezolano nos sigue donde vayamos. En el resto del tiempo de espera van a llegar venezolanos buscando la puerta de embarque sin saber que fue cambiada para la puerta 4… hasta yo doy información. Típico del venezolano que le gusta ayudar, cálido, generoso.. Eso somos. Esa es nuestra marca de fábrica de la emigración. Gente que se mete en la conversación del otro para hablar y opinar, para pontificar y aconsejar, para ayudar cuando se requiere. En eso me encuentro, ayudando a los que no saben que la puerta está unas cuantas puertas más allá. Mientras tanto no me he ayudado a resolver el teléfono con el táctil dañado o los lentes con una pata accidentada y reparada por Omar Miguel quien me dio el auxilio para no ir por el mundo con unos lentes de una sola pata. La empleada hace dos o tres llamados a los pasajeros con destino a Caracas que la puerta de embarque es la número cuatro… el último llamado es con nombre y apellido: fulano, fulanito y otro más que se espera por ellos en la puerta de embarque 4… pienso que también somos así. El mundo gira indeteniblemente pero pretendemos que el mundo pare y nos espere mientras hacemos nuestras cosas. Comienza el llamado a los pasajeros con destino a Rosario, Argentina. La sala está casi vacía. Tal vez 30 pasajeros, no los cuento pero somos pocos. Son muchos más los que se alinean en las colas de las rutas de los buses en la bandera para ir a la victoria, la encrucijada, san juan de los morros, Maracay o valencia, para citar algunos destinos que he usado los últimos dos años. Ambos casos son imágenes de nuestras carencias. Poco a poco van ingresando los pasajeros. Le comento a Diana Lucía que tal vez el avión que nos lleva hizo escala y nosotros completamos el pasaje. Pero no. Somos pocos los que volamos. Y venezolanos creo que apenas media docena. La ventaja es que la fila de asientos es para nosotros dos. Vamos holgados. Salimos algunos minutos antes de la hora programada y llegaremos otros minutos más temprano de la hora en que nos esperan. El piloto nos informa de la ruta como si los pasajeros sabemos por donde vamos, como quien sabe cual carretera agarra y donde cruza para no perderse en el camino. Pero nos advierte que hay mal tiempo en la ruta. Durante el viaje el avión se mueve en algunos tramos, lo que obliga a encender el aviso de cinturones de seguridad, pero en líneas generales fue un buen vuelo.

DÍA 3     28 de Diciembre de 2018               Día de los inocentes.

Siete horas después de partir de Panamá aterrizamos en Rosario. Somos el único vuelo que llega a esa hora. El aeropuerto es pequeño pero moderno y ordenado. No tiene rampas para desembarco de pasajeros. Al pie de la escalera del avión nos esperan dos buses para transportarnos, solamente usamos uno. La cola para inmigración es rápida, las maletas salen rápido y la aduana apenas es un trámite. Y todos los cuentos de que la aduana argentina es fastidiosa chocan con esta llegada. Las tiendas del dutty free están abiertas aun cuando solamente ha llegado un solo vuelo y con unos pocos pasajeros. Cuando vamos saliendo al encuentro con Aurelena y Ronny, que nos esperan para llevarnos a Buenos Aires, otros que también esperan a sus visitantes arrancan a aplaudir…. Un tricolor sale por ahí… pero no es por nosotros sino por un evangélico que llega, supongo que esperado por su congregación y la bandera tricolor es la de Colombia. El abrazo con Aure y con Ronny fue grato y feliz y en minutos estábamos como si siempre hemos estado juntos. Es la seguridad de estar entre uno. Y uso el término uno con toda la intención. No solo de mimetizarme en el otro sino de apropiarme del él. Ellos son de uno. Cargamos el carro con las tres maletas, los dos bolsos y dos hamacas auto envolventes. De estas hamacas hablar después… un Fiat propiedad de Ronny y Aure nos transporta cómodamente. Nos dicen que son tres horas de viaje. Errrcia… y yo pensando que era como ir de Higuerote a Caracas. Si yo fuera presidente pondría el aeropuerto internacional en Higuerote, invertiría en mejorar el estado de la vialidad y la seguridad vial y en una hora o menos los pasajeros llegarían a Caracas. Pero eso es harina de otro costal. En el camino la conversación fue sobre nuestro viaje desde Caracas, sobre el de ellos desde Buenos Aires, sobre cómo les va. Ya entendí como están laborando ambos y con más detalles sobre el desempeño de Aurelena como gerente o supervisor de proyecto para Pfizer en el desarrollo de nuevos medicamentos. Sobre la formación de Ronny como Chef y como se comparten los tiempos con sus otras actividades: el uso del carro que hace Ronny en uber, los servicios como intérprete público de Aure, el cambio de escuela de Arianna a un colegio privado. La evolución que se está haciendo en el día a día de sus vidas. Mientras la conversación se desgrana, vamos transitando por una autopista de cuatro canales a tres canales y a dos en diversos tramos, cien por ciento iluminada y bien mantenida. Y nosotros con el cuento de que el único país interconectado con vialidad en américa latina éramos nosotros. La vía pasa cerca de diversas poblaciones pero no las atraviesa, distribuidores de tránsito llevan hacia ellas, así que la ruta es un solo jalón hacia Buenos Aires. Pasamos dos peajes de un dólar y algo más. Con tasas reales para mantener la vialidad que se usa, que estén bien iluminadas y con seguridad. Recuerdo que los peaje dejaron de existir hace unos 20 años, según dijeron que era porque no se justificaba que se le cobrara al pueblo una vialidad que es pública y estaba privatizada y además atentaba contra la garantía constitucional del libre tránsito. Pago de tasas públicas para que el estado garantice libre tránsito con calidad y seguridad. Hemos recorrido durante unas dos horas, Aure quiere ir al baño, hay que recargar de combustible y yo quiero un café. Diana y yo tenemos 24 horas desde que nos despertamos en la posada de Catia la Mar del día anterior. Paramos en una estación de servicio que funciona 24 x 24, con combustible a precios internacionales, tienda de conveniencia full equipada y completamente atendida. Solo estamos nosotros consumiendo combustible y en la tienda y me salta por primera vez la idea de que esto es lo que merecemos como ciudadanos. Vivir con un mínimo de comodidad y calidad de vida. A la venezolana lo disfrutamos pero este nivel es un poco más alto del que llegamos a tener. Y José Ignacio Cabrujas retumba en mi cabeza, pensando que de verdad es como lo dijo Pío Miranda en El día que me quieras, que este país se perdió en algún momento, torció el rumbo para otro lado. Es inevitable confrontar las dos sociedades, latinoamericanas ambas, populistas ambas, imperfectas ambas. Una con petróleo y la otra no. Una con el ego altísimo, la otra ignorante de la potencialidad de la gente. El café caliente me reconforta para el tramo final, para la última hora del viaje. Entonces se siente el cambio del panorama, comienzan a aparecer las urbanizaciones de los suburbios, la vía se ensancha, el último peaje es mucho más, a ambos lados de la autopista van otras vías de desplazamiento rápido, llamadas colectoras, son las que se usan para conectar con la red vial de la ciudad o para desde allí ingresar a la autopista… la ciudad se hace presente alrededor de la autopista. Anuncios, edificios, centros comerciales, etc. Todos los signos que indican que estamos en el Buenos Aires querido de Gardel se evidencian cuando la autopista se eleva y gira y la mirada se extiende sobre una ciudad que abarca toda la vista alrededor del os 360 grados de visión. Estamos rodeados de la ciudad autónoma de Buenos Aires. En un giro salimos de la autopista, cruces a la derecha y uno a la izquierda y paramos frente al número 4787 de la 11 de Septiembre. En el segundo piso B está el apartamento de Carlos Daniel, mi casa los próximos 35 días. El nombre de la calle me llama la atención. 11 de septiembre fecha maldita; ese día junto a Salvador Allende asesinaron la democracia latinoamericana en Chile. Los milicos de todo el continente reivindicaron el derecho superior que tienen para torcer el rumbo de sus pueblos. Casi 20 años después le tocará a Venezuela el susto del golpe y desde hace 20 sus consecuencias. Kniel estaba en duerme vela esperando mi llegada. Son casi las 4am. Nos abrazamos y subimos a su apartamento, tipo estudio, mono ambiente. Bien arregladito. En el sofá cama duerme Arianna, que no aguanto a esperarme. La pasan a la cama matrimonial entre Oriana y Kniel y al lado de la cama una cachorrita que también llego horas antes que llegó, se llama Cachirula, está en tránsito mientras se le consigue hogar. Labor por amor a los animales de parte de Oriana. Apagamos la luz. En silencio doy gracias a Dios por el encuentro. Y me duermo.
El amanecer del día fue tarde. Ya Oriana se arregló para salir a trabajar. Kniel está libre hasta el 2 de enero. Con Arianna vamos a comprar medialunas para el desayuno. Algo de argentino debo tener porque mi desayuno preferido es panes dulces, cachitos dulces, tortas dulces, cereales con leche y endulzados, panquecas con sirope o mermeladas dulces y así. Más tarde salimos a algunas diligencias cercanas en un centro comercial Carrefour. En un solo lugar y se consigue de todo. Arianna va hablando en todo el camino. Veo la manera de desenvolverse de mi hijo. Adaptado a la ciudad, su dinámica y sus maneras. La forma de vivir se parece a él. Me doy cuenta que estaba como fuera de lugar en Caracas. Y eso que también tenía sus maneras de relacionarse. Acá solamente le hace falta la fuerza y la altura del mar para surfear y por supuesto la playa a la mano. Arianna se refiere al lugar con propiedad. Tío yo vine a comer para acá. Y entre ambos se desarrolla un dialogo corto sobre eso. También me da la impresión de que ella es de aquí desde siempre. De regreso a casa aprovecho para comunicarme con Caracas usando WiFi. Arreglo el asunto pendiente del día anterior que aún no se resuelve. Akike ha puesto todo su empeño pero el banco pone todas las trabas. Termino resolviendo de otra manera. Almorzamos manufacturado por Kniel y Arianna dice que es el mejor arroz que ha comido. Esta graciosa y pizpireta y me alegra verla tan desenvuelta y tan ella.


                                                 Selfie con Kniel, Arianna y Cachirula…

Y en la tarde vamos tipo 4pm a la casa de la tía de mis hijos, Adriana. Vive en casa con piscina por los lados de Florida, urbanización clase media. Vamos en bus, y mis ojos van registrando todo. La conversación con Arianna es grata. Es cómica, inteligente, desenvuelta y es mi nieta. Llegamos a la casa, Kniel tiene llave, la casa está sola, y pasamos de una al jardín posterior. El sol de la mañana ha dado paso a una tarde nubosa y con brisa. Así que la tarde está fresca. Aun así entramos a la piscina un rato. Más tarde llega la pareja de Adriana, Gonzalo; un tipo de hablar grato y amable. Es socio junto a Kniel y Adriana de un emprendimiento de cerveza artesanal. La fábrica está en el sótano de la casa. Producen y colocan cervezas en el mercado de amantes de la cerveza, locales de ese estilo. Es una ocupación para todos, quienes tienen sus trabajos principales. Así que hablamos de la cerveza, del boom internacional por la modalidad artesanal, de los costos, del mercadeo, todo eso mientras Gonzalo enciende los carbones para hacer un asado, una parrillada de carne de res, cerdo y embutidos, con papas, batatas y ensaladas. Kniel me brinda cervezas de su marca Chévere.


 Cerveza negra tipo American Stout marca Chévere… LeRonca el sabor…



Al rato llegan Aurelena, Diana Lucía, Ronny y Miriam, la mamá de mis tres hijos. Hora de comenzar a comer y no ha llegado Adriana. Terminamos y hacemos una larga sobremesa. Ya al final llega de trabajar la dueña de la casa. Un rato más con ella y en uber regresamos a casa.

DÍA 4     29 de Diciembre de 2018               Cumpleaños de Aurelena


Despierto de repente con frio, me acurruco en el sofá cama. Se escuchan truenos. Llueve con brisa. Extraña manifestación del verano. Sin embargo es algo normal acá. Hay que revisar el estado del tiempo para tomar las precauciones. Desde ayer estamos advertidos que hoy habrá lluvia fuerte. Malas noticias para Aurelena que ha invitado a sus amigos a celebrar el cumpleaños alrededor de la piscina. A pesar del frío me quedo enrollado y duermo algo más. Cuando despierto Oriana y Kniel están alistándose para salir. Van hacer las compras para la casa. Me apuro y me arreglo para irme con ellos. Es lo que más me gusta de los viajes, hacer cosas de rutina del lugar y ver cómo funcionan las cosas en la realidad. Vamos a unas cuantas cuadras a una plaza donde se instalan puestos con toldos y venden verduras, hortalizas, frutas, etc… como los gochos en Venezuela, pero lo atienden peruanos o bolivianos, que también son andinos o gochos al fin y al cabo. En un video que intentaré colgar muestro un poco el ritmo de la plaza. Mientras lo hago voy a resumir mi experiencia. En primer lugar, la ciudad tiene una manera de hacer las cosas muy similares a como se hacen en Venezuela. Por ejemplo nosotros tenemos los mercados de los gochos que se instalan en toldos o en mercados ambulantes a cielo abierto, acá son más reducidos pero igualmente eficientes. Atienden los barrios o urbanizaciones. Cuando digo barrio es que las urbanizaciones de clase media o alta son llamadas barrios… que están agrupados por sectores o parroquias, que se integran en municipios. Los productos se ven de primera calidad. Nada de cambur pintón. Es banana aun sin madurar que les garantiza durabilidad, y así con las papas, el pimentón, que acá se llama morrón, etc.; son bastante organizados en el proceso de comprar y pagar. Y es más barato que comprar en el supermercado o el abasto del sector.  Mientras compraban yo hice la cola, lo que se llama marcar el puesto de la cola, como se hace acá, aunque no hace falta, trabajan rápido y no hay cuello de botella. Estando en la cola pude oír las conversaciones de los lugareños. Son quejones y por todo. En el caso de la economía le echan la culpa a la corrupción. Y se quejan de cómo están las cosas y del alto costo de la vida. Y tienen inflación de un digito o a lo sumo dos en el primer tercio de la escala. La mayoría eran de la tercera edad. Los jóvenes no acuden a ese lugar a comprar. Creo que es porque los jóvenes prefieren los supermercados modernos, comprar empacado o marcas, etc. Acá cada quien debe escoger lo que lleva, no hay empacado, se llevan sus cosas en bolsas plásticas que luego meten en los carritos del mercado, que acá llaman “chanchitos”. Oriana y Kniel son una excepción, tal vez porque ellos valoran lo que ahorran al comprar en la plaza, por encima de la comodidad de comprar empacado y pagar en punto de venta. Buscan el mejor precio, lo cual no está mal y puede ser algo de lo que han heredado de Venezuela y la crisis económica, pero también de la necesidad de rendir sus ingresos, buscan hacer economías para comprar artículos que les hace falta o para cambiarse a otra vivienda más holgada, al menos de una habitación. Y todo eso vale en el caso de ellos. Pero al verlos interaccionando en ese ambiente, con unos vecinos mucho mayores que ellos me doy cuenta que también han dejado de ser los jóvenes que les gustaba comprar según la marca, maduran y son asertivos, buscan no errar. Creo que van en camino de construirse su propio futuro y lo están haciendo a miles de kilómetros de su origen. Esas raíces que echen acá serán mucho más fuertes que las que los asentaban en Venezuela. Son venezolanos porque nacieron allí, pero se están haciendo ciudadanos de un país donde está el fruto de sus esfuerzos, y es en ese patrimonio que van creando el verdadero país donde habitan. El de sus propios logros. Lástima que esos logros se están dando al sur del continente. Al terminar de comprar seguimos en bus a un negocio más alejado para comprar embutidos, queso, etc. Y cuando terminamos regresamos a casa. Toda esa movilización habla por sí sola de la manera como se han adaptado a su entorno. Conocen los vericuetos de la ciudad, tienen sus lugares de compra a distancia, no compran en el primer local que consiguen, sino en aquel donde consiguen buenos precios, calidad de productos y servicio. En el camino nos enteramos que Aure suspendió la celebración por el asunto de la lluvia porque el pronóstico es de más lluvia en la tarde. Almorzamos en casa y vemos cómo evoluciona la tarde con cielo azul sin nubes, luminoso, caluroso. La contraorden es que si vamos a reunirnos por el cumpleaños de Aurelena pero solo la familia. Volvemos a la casa de la tía y nos recibe Gonzalo y Adriana. Están cocinando para la cena de tortillas mexicanas, hay guacamole, carne molida guisada y pollo a la mexicana, cervezas, vino, torta y mucha conversación, además de un acertijo para que la cumpleañera descubra su regalo en medio de unos acertijos. Al final llega la hora del regreso, otra vez un uber es el vehículo para regresar a casa. Y Aure anuncia que para ella la noche comienza, se va a bailar para celebrar el cumpleaños con su grupo de bachateros bailarines. Cuando nos acostamos, se siente la tranquilidad de la ciudad en una fresca noche de verano.





Comentarios